\"El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños\" Henry Graham Greene

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Malaria

mosquito anophelesEn días recientes fueron reportados varios casos de Malaria en personas que habían viajado a nuestro país. Aunque esta enfermedad, propia de los climas tropicales como el nuestro ha presentado en Republica Dominican una disminución en el numero de casos en este ano, con respecto a anos anteriores, siempre debemos estar alerta de sus síntomas por su alta fatalidad. Según la CDC, en el 2013 198 millones de casos de malaria fueron reportados, y cerca de 500,00 personas murieron por esta causa.
Con un correcto diagnostico y tratamiento, la malaria se cura sin secuelas.
La Malaria o Paludismo es una enfermedad causada por parasitos, conocidos como Plasmodium, y es transmitida por la picadura de un mosquito, el mosquito Anopheles. Se puede transmitir de madre a hijo a través de la placenta y por transfusiones sanguíneas. Luego de la picadura del mosquito infectado, se incuba durante un periodo de 7 a 30 dias.
Cuatro tipo de Plasmodium pueden causar infección en los humanos: P. Vivax, P. Falciparum, P. Ovale y P. Malariae. Los mas frecuentes son el P. Vivax y el V. Falciparum, y el de mayor mortalidad es el V. Falciparum.

El parasito pasa primero al hígado y luego los glóbulos rojos, destruyéndolos y causando anemia, así como liberación de hemoglobina luego de la ruptura del glóbulo rojo.
Los sintomas y signos incluyen:
Fiebre,
Escalofríos
Sudoracion
Dolor de cabeza
Nauseas y vomitos
Malestar general
Ictericia, o sea coloration amarillenta de la piel
Aumento del tamaño del hígado y bazo

En casos severos se produce anemia severa, afección cerebral, insuficiencia renal, dificultad respiratoria, hipotension, ácidos metabolica, e hipoglicemia.
Se diagnostica al demostrar la presencia del parasito en la sangre con microscopia. También se utiliza serologia, PCR y pruebas de resistencia a las drogas.

El tratamiento depende de la severidad de los síntomas, así como del tipo de parasito causante. La prevención se basa principalmente en la eliminación del vector, el mosquito Anopheles. La fumigacion, uso de mosquiteros y repelentes de insectos pueden ser medidas efectivas.
Se recomienda ademas el uso de drogas antipalúdicas en personas que viajaran a países tropicales, con alta incidencia de malaria.
En la actualidad, la Agencia Europea de Medicamentos aprobó la primera vacuna contra la malaria, MOSQUIRIX. Aunque es de eficacia reducida, logro una reducción de 36% de casos de los niños vacunados.
La resistencia a las drogas antipalúdicas es un problema recurrente, por lo que se trabaja en el monitoreo constante de la resistencia; a nivel mundial se desarrollan estrategias que permitan mejorar la investigación, trabajo de campo, desarrollo de mejores técnicas de diagnostico y prevención.

ALERTA: Deshidratacion en la infancia

El cuerpo humano esta constituido en un 65% por agua. Este porcentaje puede ser mayor en niños y lactantes. Normalmente, perdemos agua de manera constante a través de la orina, las evacuaciones, sudoración y lagrimas; hasta cuando hablamos y respiramos, eliminamos agua. Cuando las pérdidas superan la ingesta de líquidos, se produce una deshidratación.

La deshidratación se define como una alteración del equilibrio de agua y electrolitos (sodio, potasio, cloro, etc.) en el organismo, causada por un aumento de las perdidas, una disminución de la ingesta o ambas a la vez.

La deshidratación puede ser causada por:

  • Disminución de la ingesta de líquidos: muy común en caso de infecciones de boca y garganta, así como en los casos de inapetencia por otras enfermedades.
  • Exceso de Perdidas: que pueden ser por vía gastrointestinal, como en el caso de vómitos y diarrea, y por vía extra intestinal, que se encuentra en niños con sudoración excesiva por calor o fiebre, en enfermedades renales, diabetes, quemaduras,  entre otras.

De acuerdo a su severidad, la deshidratación se clasifica en leve, moderada y severa; esto depende del porcentaje de pérdida de peso corporal, y de la severidad de los síntomas.

En la deshidratación leve, el niño estará prácticamente sin síntomas.

En la moderada podemos encontrar la  lengua un poco seca, los ojos y fontanelas ligeramente hundidos, quejumbrosidad,  hay disminución en la producción de orina, la respiración un poco rápida y las extremidades pueden estar frías.

En la deshidratación severa, la lengua estará seca, no hay lagrimas, las fontanelas y los ojos están hundidos, la respiración es profunda y lenta, hay disminución o ausencia en la producción de orina, el niño estará apático o somnoliento, y las extremidades frías y en ocasiones de coloración azulosa. Puede haber shock y muerte.

Un niño puede pasar fácilmente de un estadío de deshidratación a otro de mayor severidad.

La prevención es la piedra angular del manejo de la deshidratación.  En todos los casos de enfermedad que puedan predisponer a deshidratación, debemos estimular la ingesta de abundantes líquidos. Para lograrlo, se deben manejar los síntomas asociados a la disminución de la ingesta; Por ejemplo, el exceso de secreciones en las vías respiratorias y el dolor de oídos o garganta, interfieren con una adecuada alimentación, por lo que el uso de antinflamatorios y despejar las vías aéreas, pueden ser de gran ayuda.

En caso de gastroenteritis, que se acompaña de grandes pérdidas por vómitos o diarrea, se debe tratar de mantener una alimentación normal, aumentando los aportes de líquidos, evitando las comidas muy condimentadas o con grasas, así como los alimentos y bebidas azucarados. En presencia de vómitos se ofrecerán líquidos de manera frecuente, pero en poca cantidad. En los lactantes se debe mantener la lactancia o alimentacion con formulas, igualmente con mas frecuencia y en menor cantidad.

En presencia de fiebre, se recomienda aumentar el aporte de líquidos. Igualmente en caso de olas de calor, sobre todo antes de realizar cualquier actividad física y mantenerse ingiriendo líquidos cada 20 a 30 minutos. La sed generalmente se observa cuando ya el paciente esta deshidratado, por lo que no es un buen indicador para prevenir la deshidratación.

El tratamiento esta dirigido a reponer el déficit de agua y electrolitos.  Para estos fines la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de Sales de Rehidratación Oral (SRO), también conocidas como Suero Oral, las cuales adecuadamente preparadas contienen la cantidad correcta de sales y agua necesarias para corregir la deshidratación. Para su correcta preparación debe diluirse un sobre en 1 litro de agua potable, a temperatura ambiente y se administrara de acuerdo a la edad del niño y del grado de deshidratación. No se le debe agregar azúcar, ni mas agua, pues alteraría la osmolaridad de la solución. Podemos encontrar en  el mercado soluciones de rehidratación listas para usar.

Se debe evitar el uso de gaseosas, bebidas deportivas, tisanas, jugos de frutas, que no reponen adecuadamente las perdidas, y pueden incluso empeorar el cuadro.

En algunos casos será necesario además de las SRO el uso de líquidos endovenosos.  

Si su hijo presenta síntomas de deshidratación y no mejora luego de aumentar el aporte de líquidos o empeora a pesar de esto, acuda de inmediato al centro de salud más cercano.

  

Convulsiones Febriles

Pocas situaciones provocan tanto temor como una convulsión. Es uno de los cuadros clínicos más impresionantes para un padre y lamentablemente, es muy frecuente.

Una convulsión es un cuadro que se produce por una actividad nerviosa anormal en el cerebro. Se caracteriza por aumento repentino del tono muscular durante unos segundos, seguido por movimientos en forma de sacudida de las extremidades, con pérdida del conocimiento. Puede haber desviación de la mirada, o mirada fija, pérdida del control de los esfínteres, salivación abundante y cambios de coloración de la piel. A veces, los cuadros son de menor intensidad, encontrándose por ejemplo sólo una de las manifestaciones, como sacudidas de una extremidad, o mirada fija, o pérdida del conocimiento.

Las convulsiones febriles son convulsiones desencadenadas por fiebre, y generalmente se manifiestan como convulsiones generalizadas.

Se habla de que hasta un 5% de todos los niños presenta convulsiones febriles. Estas generalmente ocurren entre los 3 meses y los 6 años de edad. Tienen una duración menor a 15 minutos y no se encuentra ningún déficit neurológico una vez pasa el evento. Las convulsiones febriles se consideran benignas, aunque pueden volver a presentarse en presencia de fiebre hasta en un 30-50% de los niños, sobre todo si se produce antes del primer año de edad. Son más frecuentes si hay antecedentes familiares de convulsiones febriles.*

Qué hacer si mi hijo convulsiona?

En primer lugar trata de mantener la calma. Coloca a tu hijo de lado, sobre un costado, para evitar que se ahogue con las secreciones. Ponlo sobre una superficie plana para impedir que se lastime. No trates de introducir objetos en la boca para mantener las vías respiratorias abiertas, ya que pueden romperse, producir obstrucción y causar paro respiratorio. Trata de soltar las prendas de vestir ajustadas, como cinturones o correas, o cualquier prenda en el cuello. No intentes dar medicamentos por la boca, ya que corres el riesgo de provocar una bronco aspiración.

Si el cuadro no mejora luego de varios minutos, acude de inmediato al servicio médico más cercano. Una vez pase la convulsión, lleva a tu niño al pediatra para que este determine la causa de la fiebre, e inicie el tratamiento adecuado, ya que esta puede ser causada por una infección leve, como una otitis o amigdalitis, o por infecciones más graves como sepsis o meningitis.

Cómo evito una convulsión febril?

Lo más común es que las convulsiones se presenten con temperaturas por encima de 38⁰C, pero esto no es una norma, lo que hace difícil la prevención de las convulsiones por fiebre. La administración de antipiréticos como acetaminofén e ibuprofén pueden disminuir la intensidad de la fiebre, evitando en muchos casos las convulsiones. Además, se pueden aplicar medios físicos, como paños o baños con agua templada y gorros de agua fría como medida adicional a los medicamentos. Si la fiebre no cede, acude al servicio de emergencias.

Las convulsiones febriles no dejan secuelas neurológicas, no afectarán el desarrollo de tu hijo, ni su capacidad de aprendizaje, y la mayoría de las veces cesan al cumplir los 6 años.

Si tu hijo ha convulsionado por fiebre, ten siempre a mano medicamentos antipiréticos. Si luego de administrarlos la fiebre no mejora, es mejor que acudas a un centro de salud. Si ha presentado más de un episodio, pídele a tu pediatra que te refiera a un neurólogo pediátrico, quien realizará los estudios necesarios para descartar otras condiciones, y te indicará el mejor tratamiento.

referencias* PediatricsInReview Vol 29 No 3

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